Entrevista con Jose Luis Ruiz del Puerto
01/04/2008

1.-Háblame de tus comienzos, tu primer concierto (alguna anécdota).

Durante muchos años he veraneado en mi pueblo natal (Peñarroya-Pueblonuevo, provincia de Córdoba). Allí, cuando era bien pequeño, tenía la ocasión de escuchar, en aquellas tardes tórridas del verano cordobés, a un primo mayor que yo, que tocaba la guitarra.

Los sonidos y piezas que conseguía tocar en la guitarra me causaban una sensación muy especial y una gran atracción.

Un año, al finalizar el verano y regresar de nuevo a Valencia le dije a mis padres: “Quiero estudiar guitarra” y me matricularon en el Conservatorio, así comenzó todo. Tenía doce años.

Recuerdo que, como no había tradición musical en mi familia, me extrañaba tener que estudiar solfeo. No lo entendía muy bien. “Si resulta que yo sólo quería aprender a tocar la guitarra”.

Comencé en la clase de Mª Ángeles Abad y recuerdo que, en ocasiones, nos juntábamos casi diez alumnos esperando que nos tocaran unos minutos de clase a cada uno. ¡Cómo ha cambiado todo!

Todos los alumnos sabíamos muy bien que si no habíamos estudiado lo suficiente, la clase sería muy corta y la profesora nos mandaría repetir y estudiar más para la semana siguiente, por ello había que procurar estar al día en el estudio semanal.

A través de una amiga que estudiaba esperanto, pude realizar mi primer “pequeño concierto” en la escuela donde impartían las clases, con motivo de una celebración. Tenía 17 años. Fue apasionante y me encantó la experiencia!!

2.- ¿Con qué guitarra tocas?

Actualmente toco con una guitarra inglesa: Michael Gee. Me gusta su sonido y su proyección. Es muy robusta a la vez que dúctil para ambas manos.

También he tocado con guitarras de Ramírez y Joaquín García.

3.- ¿Qué características buscas para elegir una guitarra?

Creo que lo ideal es que exista un correcto equilibrio entre una buena sonoridad y la comodidad a la hora de tocarla. Hay guitarras que pueden sonar mucho a costa de grandes esfuerzos para la mano izquierda o derecha y no vale la pena.

La afinación, los armónicos, la proyección, buenos agudos que aguanten lo suficiente y amplios graves, son características que toda guitarra de concierto debe tener presente.

4.- ¿Qué características buscas para elegir unas cuerdas?

Que me ofrezcan la mejor sonoridad para mi guitarra. También busco que me respondan bien y de forma segura en el concierto y me ayuden a trabajar las obras en mi estudio diario.

Me he encontrado en ocasiones con cuerdas que, al abrirlas y querer montarlas para el concierto, estaban oxidadas y había que desecharlas. Tener muchos juegos para poder encontrar uno correcto era la única solución y la verdad es que, si estás a muchos kilómetros de distancia de tu ciudad y no conoces dónde puedes conseguir nuevas cuerdas, puede ser bastante problemático. Por lo tanto, lo primero que pido a una cuerda, además de su imprescindible calidad sonora, es que sea fiable y que pueda estar tranquilo en cualquier momento y ocasión.

He probado y sigo probando muchas cuerdas, novedades que nos ofrece el mercado, etc. y he llegado a la conclusión de que la creencia de que un mismo juego o una misma marca puede solucionarnos todo el equilibrio sonoro de muestra guitarra, no siempre es acertada. Creo que el guitarrista debe probar diversas marcas, tensiones, calidades, materiales y llegar a una fórmula propia que tenga como referencias básicas el tipo de guitarra, el tipo de pulsación y la “imagen sonora” que uno quiera conseguir. No siempre la más cara o más conocida es mejor. Hay que probar muchas cuerdas.

5.- ¿Cómo ves el futuro de la guitarra?

Querría pensar que excelente pero no lo veo así, al menos a nivel de intérprete solista. No soy pesimista, simplemente pienso que estamos inmersos en una crisis no declarada, que tiene muchos puntos de discusión. Hoy en día tenemos más medios que nunca, mejor técnica que nunca, mejores guitarras y cuerdas que nunca, más conservatorios, escuelas y profesores que nunca…sin embargo, la gran cantidad de alumnos que terminan sus estudios no ven muy claro su futuro como intérpretes. Hay una sobresaturación de la oferta frente a una demanda que no ha variado mucho en los últimos años. Ello produce cierto desencanto entre los nuevos estudiantes que tienden a su vez a profesionalizarse aún menos y buscar nuevos caminos en otras disciplinas. La música de cámara es una de las opciones que veo con mejor futuro.

Salen buenos guitarristas, mejores que nunca, pero falta mercado e imaginación. Creo que el secreto está en despertar esa demanda que permanece estancada. Para ello me parece imprescindible salir de nuestra endogamia, abrir nuevos frentes y sobre todo valorar mejor los repertorios que interpretamos que, en definitiva, es el producto que ofrecemos al público. 

Creo que muchos de los compositores que hoy en día se interpretan tan asiduamente en los conciertos, no nos han hecho demasiado favor a la hora de convertirnos en “atractiva oferta musical”. Caemos en el típico círculo vicioso de ofrecer “música fácil”con la creencia de conseguir mejores resultados ante el público, sin embargo, lo que siempre es referencia de éxito es ofrecer calidad musical, tanto en lo interpretativo como en el repertorio, ahí es donde podemos ganar cada día más público. Con el repertorio estándar que se interpreta hoy en día, difícilmente podemos acceder a determinados circuitos musicales.

6.- Su opinión sobre la voz de la guitarra: si requiere amplificación o se puede prescindir de ella.

La guitarra es un instrumento con un bellísimo sonido y unas posibilidades tímbricas enormes, sin embargo, hay que reconocer que no posee un gran volumen.

Puede sonar a la perfección en determinados auditorios y ante algunas agrupaciones instrumentales, pero si la sacamos de unas determinadas condiciones, nos encontraremos con que suena poco: frente a una orquesta o en una sala muy grande que no reúna buenas condiciones acústicas…

En ocasiones influye de forma determinante, en el resultado sonoro final, la capacidad del compositor a la hora de instrumentar bien la pieza y explotar correctamente la guitarra.

De cualquier modo, creo que hoy en día la técnica ha avanzado tanto a nivel acústico, que puede encontrarse un equilibrio entre el sonido natural y el amplificado, de forma que ganemos todos (público e intérpretes) en el empeño.

7.- ¿Piensa que los compositores actuales están creando un fondo suficiente para el repertorio de guitarra o falta mucho más?

El maestro Andrés Segovia fue muy inteligente cuando volcó buena parte de sus esfuerzos artísticos en revitalizar y renovar el repertorio de la guitarra, acercándose a diversos compositores de su tiempo. Cierto es que bajo un prisma un tanto conservador en las preferencias estéticas, más bien propio de otros períodos históricos anteriores, pero, de cualquier modo, muy saludable para la guitarra de esos días.

Debemos seguir insistiendo en esa dirección para que la guitarra alcance una proyección más amplia dentro de los circuitos musicales, que aún hoy en día se nos resisten, y aumente día a día la calidad de su repertorio.

Por suerte existen muchos compositores a quienes les gusta la guitarra y componen para ella obras magníficas. Están ahí, son de calidad, hay material suficiente. Ahora el turno es nuestro, el de los intérpretes: tocarlas y darlas a conocer, a la vez que insistir en que los creadores sigan dirigiendo su caudal creativo hacia la guitarra.

8.- ¿Tiene un repertorio preferido?

Me gusta muchísimo la música del renacimiento y el barroco. Por ejemplo, creo que las obras del período de los vihuelistas o los laudistas, son verdaderas joyas musicales que hay que seguir interpretando.

A nivel interpretativo me decanto más bien por la música de nuestros días. Me gusta experimentar cosas nuevas, investigar y trabajar con los compositores, por ello buena parte de mi trabajo se centra en ofrecer nuevos repertorios y dar la oportunidad de que se conozcan las obras de los compositores más cercanos a nuestra época.

9.- ¿Notas diferencias en los gustos de los públicos en los diferentes países?

Siempre he dicho que me sorprendo cada vez que doy un concierto de música española contemporánea fuera de nuestras fronteras: la respuesta suele ser muy buena y mejor que en nuestro propio país. Realmente no sé a qué es debido.

Recuerdo conciertos en Bremen, München o Dublín, en los que escuchar “bravo” después de interpretar alguna de las piezas más modernas del programa, supuso una experiencia inolvidable y muy gratificante.

10.- ¿Cree que la enseñanza de la guitarra es adecuada o hay lagunas?

Enseñar un instrumento es muy difícil, enseñar a ser artista creo que es imposible. Partiendo de esa base, pienso que la conjunción entre una buena formación musical del profesor y la voluntad y posibilidades del alumno, son ingredientes que nunca deben faltar. A partir de ahí se abre un mundo enorme de posibilidades que sólo el tiempo, trabajo y mucha suerte, podrán ayudar a conseguir desarrollar una carrera artística.

11.- Algún consejo para principiantes.

A pesar de que estudiar un instrumento es una tarea larga y difícil, mi consejo es que tengan paciencia y le den una oportunidad a la guitarra para que pueda convertirse en su fiel compañera porque, sin duda, les ayudará a ser más felices y humanos.

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